100 AÑOS DE MAGIA Y DIDÁCTICA

El pasado viernes, al recorrer la exposición del centenario de Disney en Madrid me hicieron plantearme varias cuestiones. Entre bocetos de Mickey, vitrinas de princesas, la sensación era clara; Disney no es solo una empresa, es una parte de la historia social y cultural de varias generaciones. Como futuros docentes, no podemos ignorar este fenómeno. 


Una España de censura, es un momento duro de la dictadura y la autarquía durante los años 40 - 50. Disney era un pequeño escape a la fantasía, pero siempre su contenido era filtrado. La llegada de películas como Pinocho o Dumbo y la distribución de los tebeos de Bruguera con las historias de Disney ofrecían una ventana al mundo, aunque la voz de la conciencia, como Pepito Grillo, reforzaba la moralidad nacional-católica de la época. 


Con la apertura económica de los años 60 y el inicio del turismo, hizo que España abriera las puertas al mundo. Los cómics de Mickey, Pato Donald y Goofy entran en los hogares. Al ser una novedad cinematográfica, se convirtió en un producto de consumo masivo. Películas como Mary Poppins mostraban un modelo de familia y sociedad que la clase media aspiraba a imitar. 


Durante la Transición y la democracia, España se centró en un nuevo modelo educativo centrado en la educación de valores y pensamiento crítico, que coincidió con el “renacimiento de Disney” y la llegada masiva del formato VHS, con éxitos como El Rey León. Las princesas comienzan a buscar independencia y empoderamiento, reflejando la lucha por la igualdad que se daba en la España democrática. Podemos ver diferencias entre una princesa de 1937 como Blancanieves, un símbolo de la mujer de la Gran Depresión, o una de los años 90 como Mulan, que rompe los roles de género. 


Como futuros maestros, debemos ver este universo no sólo como un tipo de entretenimiento, sino como una poderosa fuente de historia cultural y contemporánea. El universo Disney es una inmensa memoria colectiva que conecta emocionalmente a nuestros estudiantes con el pasado de sus padres y abuelos. 


Al salir de la exposición, no solo me quedé con la sensación de la maravilla, sino con la confirmación de que la cultura popular es una agente histórico tan válido como cualquier documento oficial. Disney forma parte de la historia española del siglo XX, y al utilizar sus personajes y cuentos en el aula, no solo estamos enseñando Historia, sino que estamos equipando a la próxima generación con las herramientas para cuestionar la cultura que nos rodea y entender su propio lugar en el tiempo.




Julia Núñez

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