EL PASADO SON MÚLTIPLES REALIDADES.
Cuando hablamos del pasado no buscamos contar un único relato sino enseñar la historia desde las múltiples miradas de la misma.
Frecuentemente pensamos que el pasado es una serie de hechos objetivos que simplemente sucedieron. Sin embargo, la historia no es una película grabada que podamos volver a ver desde el mismo punto de vista; la interpretación depende de quien lo cuenta, desde donde se mira y con qué intención se hace.
Nuestro objetivo como maestras es comprender y transmitir la idea a los niños de que el pasado no es un relato único. Es recurrente en la escuela presentar la historia como una línea recta a rebosar de nombres y fechas, donde todo parece tener solo una visión válida que merece ser contada. Pero la realidad es mucho más completa y humana.
Debemos enseñar a los niños que existen distintas versiones del pasado, y que eso no es sinónimo de confundirles ni relativizar si no que así ayudaremos a desarrollar su pensamiento crítico. Es evidente que no es lo mismo leer sobre un hecho histórico en un libro europeo que en uno latinoamericano, la narración será distinta; ni escuchar la sucesión de un conflicto contada por los vencedores en vez de por los vencidos que fueron silenciados.
Hay diversas maneras de llevar esto a un aula. Podemos comparar dos relatos de dos puntos de vista opuestos sobre el mismo acontecimiento, escuchar o leer testimonios personales o historia contadas por familiares, analizar imágenes o cartas de la época, o contar un hecho histórico e invitar a reflexionar sobre quién cuenta la historia y porque la cuenta así.
De esta manera los niños aprenderán que la historia es una conversación de varias visiones con el objetivo de entender nuestro mundo. Enseñar la historia que aparece en los libros de los niños y aquella que no aparece consigue formar a personas más empáticas con los demás, más conscientes de lo sencillo que es omitir información y mucho más libres para pensar por sí mismas.
Al fin y al cabo, enseñar historia no es hablar del pasado sino mirar con ojos críticos y abiertos.

Muy buena reflexión!!!
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