LA SERIE QUE NOS ENSEÑÓ HISTORIA.

Siempre hemos pensado que estudiar historia era un esfuerzo sobrehumano de memorización; una sucesión de fechas, nombres y batallas. Cuéntame cómo pasó llegó a nuestras televisiones para demostrar lo contrario. Esta serie estuvo años consiguiendo convertir los apuntes de historia en una montaña rusa de emociones, nostalgia y brillantina setentera.

No era solo una simple ficción familiar, era el repaso de historia que se colaba en nuestros salones cada semana.


La familia de los Alcántara vivió todo y más…

Empezó en 1968, una familia típica de clase media madrileña que gracias a los guiones tenían un asiento reservado para cada momento clave de finales del siglo XX y comienzos del XXI en España. 

Franco, la Transición, el Seat 600, la llegada de la democracia, el 23-F, el Mundial del 82, la movida madrileña, los Juegos Olímpicos de Barcelona, el inicio el internet, el fin del la mili, el euro, los atentados del 11-M, la crisis económica de 2008, la llegada de Felipe VI, las mascarillas del 2020.

Esta lista podría triplicarse, y  aún así faltarían momentos históricos que la serie logró reflejar con una naturalidad impresionante. Desde 1968 hasta 2023, ahí estaban los Alcántara: expectantes, emocionados, y a veces completamente superados por el mundo que cambiaba a su alrededor.


Antonio, el padre de la familia soñando con prosperar y mejorar la vida de los suyos. Mercedes, la madre, símbolo de la mujer española que evoluciona con su país: estudia, trabaja y emprende. Sus cuatro hijos, cada uno representa una generación, con sus ilusiones, rebeldías, contradicciones y conflictos. Sus vidas reflejan los cambios culturales y sociales de España a finales del siglo XX e inicios del XXI, el idealismo, el desencanto, la modernidad y la incertidumbre.


Ver Cuéntame es como viajar al pasado con todos los sentidos. Las cabinas telefónicas, los “duros” en el monedero, los televisores con patas, las meriendas de pan con chocolate… y la música con Raphael, Mocedades y un poco de Serra de fondo.

Cada detalle está cuidado para que el espectador sienta que ha retrocedido en el tiempo. La moda, los coches, los muebles del salón: todo respira autenticidad. Cuéntame no solo narra la historia, la reconstruye con tanta fidelidad que uno casi puede oler a Nenuco y escuchar el ruido de la Vespa arrancando.


Más allá del drama familiar, la serie es una lección de historia contada desde abajo, desde las personas corrientes. Nos enseña cómo el final del franquismo trajo miedo, la esperanza de la Transición, la democracia que se construyó paso a paso, cómo llegó el progreso y también las crisis, cómo cambió la forma de pensar, de amar y de vivir.

Cada capítulo es una cápsula del tiempo que nos permite entender cómo los grandes acontecimientos políticos y sociales afectaron a la gente de a pie. Y todo esto, sin perder nunca el sentido del humor: porque Cuéntame también es reírse de uno mismo, de los peinados, los anuncios y las modas imposibles. Con el tiempo, la serie se convirtió en un fenómeno cultural y en un espejo donde millones de españoles vieron reflejada su propia historia familiar.


Cuando vemos Cuéntame cómo pasó abrimos un libro que huele a lentejas y hay una radio sonando de fondo con la abuela diciendo “esto sí que era música”.  Es recordar que España ha cambiado muchísimo, pero que las emociones, los sueños, las ganas de salir adelante, siguen siendo las mismas. Ha conseguido que generaciones enteras se sientan representadas y que otras entiendan su pasado sin bostezar.


Si algo nos enseñaron los Alcántara es que la historia también está en las pequeñas historias de cada casa.


Laura Illana.



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