La lengua de las mariposas: cuando la guerra entra en un aula
La lengua de las mariposas (1999), dirigida por José Luis Cuerda y basada en relatos del escritor gallego Manuel Rivas, es una película que demuestra que las guerras no solo se libran en los campos de batalla, sino también en los corazones de las personas. Es una mirada íntima a la Guerra Civil Española desde el punto de vista más vulnerable: el de un niño.
La historia se sitúa en un pequeño pueblo de Galicia, en 1936, justo antes del estallido de la guerra. Allí conocemos a Moncho, un niño temeroso y sensible que empieza a ir a la escuela. Para él, todo cambia cuando conoce a su maestro, don Gregorio, un hombre culto, paciente y profundamente humano. Don Gregorio representa los valores de la Segunda República: la defensa de la educación como herramienta de libertad, la importancia del pensamiento crítico y el respeto por el conocimiento. En una de las escenas más simbólicas de la película, el maestro enseña a Moncho lo que es la “lengua de las mariposas”, despertando en él el asombro por la naturaleza y el aprendizaje.
Durante la primera mitad de la película, vemos cómo la relación entre ambos crece y se convierte casi en una amistad. Moncho deja atrás el miedo y descubre que aprender puede ser emocionante. A través de don Gregorio, el niño empieza a mirar el mundo con curiosidad y esperanza.
Pero esta sensación de libertad se rompe cuando estalla la Guerra Civil. De repente, el pueblo se llena de sospecha, silencio y temor. Lo que antes era normal —leer, debatir, enseñar— ahora se vuelve peligroso. La represión llega a la vida cotidiana de los vecinos: opiniones antes defendidas en voz alta comienzan a esconderse; amistades de toda la vida se rompen por miedo a ser señalados.
La tensión alcanza su punto máximo en el final de la película. Don Gregorio es detenido por sus ideas republicanas y obligado a subir a un camión junto a otros vecinos. En ese momento, la familia de Moncho, para protegerse, obliga al niño a gritar insultos contra su maestro. Moncho, llorando y sin comprender la magnitud de lo que ocurre, repite las ofensas mientras intenta comunicarle en voz baja que no lo odia. Esa escena resume el verdadero daño de la guerra: obliga a las personas a traicionar sus afectos más sinceros para sobrevivir.
La lengua de las mariposas es una película delicada, emocional y profundamente humana. Funciona como un homenaje a los maestros republicanos que defendieron la educación como un acto de libertad, y también como una reflexión sobre cómo los conflictos políticos pueden destruir relaciones personales y arrancar de raíz la inocencia.
Porque, a veces, la guerra no destruye solo ciudades: destruye lo que las personas sienten y en lo que creen.
Yaiza Martín.

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