PEGATINAS CON HISTORIA
Los cromos, más allá de ser simples objetos de intercambio infantil, reflejan la evolución social y cultural de España. Desde mediados del siglo XX, las primeras colecciones de fútbol se convirtieron en un fenómeno de masas, coincidiendo con el auge del deporte durante el desarrollismo franquista. En una España marcada por el crecimiento económico, la televisión y la cultura popular, los álbumes de cromos funcionaron como una pequeña enciclopedia visual que mostraba equipos, uniformes y modas, además de contribuir a forjar una identidad nacional compartida en torno al fútbol.
Sin embargo, estos álbumes eran exclusivamente masculinos, reflejo de una sociedad donde el papel de la mujer estaba limitado. Durante la dictadura franquista (1939–1975), el régimen impuso un modelo femenino subordinado a los ideales de la Sección Femenina de Falange, promoviendo deportes “adecuados” como la gimnasia o la natación, mientras que el fútbol se consideraba una actividad impropia de mujeres. El cuerpo femenino estaba sometido a un fuerte control moral, y las mujeres que se atrevían a jugar lo hacían en la clandestinidad, sin reconocimiento oficial. Un ejemplo significativo fue el partido de 1970 en el campo del Rayo Vallecano, prohibido por las autoridades y jugado sin escudos ni banderas.
Con la Transición democrática y la Constitución de 1978, que consagró la igualdad entre hombres y mujeres, se inició una lenta transformación social. La incorporación de España a la Comunidad Económica Europea en 1986 favoreció las políticas de igualdad, aunque la visibilidad del fútbol femenino siguió siendo mínima durante las décadas de 1980 y 1990. Las futbolistas carecían de apoyo mediático y no aparecían ni en los álbumes ni en los videojuegos, perpetuando su exclusión simbólica.
El cambio comenzó a consolidarse en el siglo XXI, con el auge de Internet, las redes sociales y el movimiento feminista. En 2019, Panini lanzó el primer álbum dedicado íntegramente a la Liga Femenina española, un hecho histórico que coincidió con un aumento de la presencia mediática de las jugadoras. El Mundial de 2023, en el que la selección española se proclamó campeona del mundo, supuso un punto de inflexión: futbolistas como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí se convirtieron en íconos sociales, y sus rostros en cromos representaron una reparación simbólica tras décadas de invisibilidad.
Hoy, los álbumes femeninos son un reflejo de una sociedad más inclusiva, pero aún persiste la pregunta sobre la necesidad de seguir separando las colecciones por género. Un álbum unificado, donde convivan hombres y mujeres futbolistas, sería un símbolo de verdadera igualdad y de memoria colectiva compartida.
Esta reflexión ha inspirado la unidad didáctica de la asignatura de Fundamentos y Didáctica de la Historia, centrada en la historia del papel de la mujer en Madrid. En él, el alumnado consigue cromos de mujeres relevantes tras completar actividades, creando su propio álbum histórico. De esta manera, se unen el aprendizaje histórico, la memoria femenina y una herramienta lúdica que acerca la historia a los estudiantes de forma atractiva y significativa.
Julia Núñez.

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