DÍA POR MADRID
El pasado lunes 15 de diciembre, el profesor nos dió la oportunidad de acudir a una visita guiada hecha por él. En la visita pasearíamos por el Madrid de los Austrias.
Quedamos a las 10:00 en la estatua ecuestre de Felipe IV, en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real. Nos juntamos unas 15 personas, y comenzamos la visita.
El profesor nos estuvo contando la historia de Madrid, cómo se estableció la capitalidad de Madrid en 1561, y cómo ha ido evolucionando y cambiando la ciudad desde entonces debido a los incendios, a la urbanización y expansión de los diferentes barrios de Madrid, a los cambios hechos por Franco…
Cómo nos explicó el profesor Madrid es diferente a las capitales de Europa, ya que, las capitales importantes suelen tener ríos importantes que pasan por ellas, como es el caso de Londres con el río Támesis, París con el río Sena, Berlín con el río Spree o Roma con el río Tíber. Madrid no tiene río, pero tiene un importante poder político.
También nos contó la importancia de los nombres de las calles, ya que se cuenta cosas importantes que han pasado en el país, como nombres de batallas, nombres de primeros ministros… Los nombres de las calles van cambiando dependiendo de la época en la vivíamos o los intereses del momento. Por ejemplo, la Plaza Mayor, durante la I República de 1873-1875, se llamaba Plaza de la República, en cambio, durante una pequeña época, al comienzo de la dictadura franquista se llamó Plaza de Calvo Sotelo.
Estuvimos paseando por la Plaza de Oriente, nos acercamos al Real Monasterio de la Encarnación, unos pocos de los que quedan, de allí subimos por la calle Arenal, y conocimos la historia del chocolate y el posible origen de los churros. Pasamos por la chocolatería San Ginés, donde nuestro guía y profesor nos invitó a unos churros. De ahí, seguimos nuestro camino hasta la Plaza Mayor y terminamos nuestra visita en la Plaza de la Villa.
Algunas de las cosas que más nos llamaron la atención, fue que Madrid está construida encima de ríos subterráneos, por ello, mucha de la arquitectura de Madrid tiene que tener los cimientos hundidos en el suelo, o que las construcciones no pesen mucho, ya que se creen grietas y los edificios se rompen. Las estatuas de los reyes de España que se encuentran en la Plaza de Oriente deberían estar encima del tejado del Palacio Real pero por su peso están alrededor de la Plaza. También, estas estatuas nos hacen entender el poder de España, ya que se encuentran todos los reyes que ha tenido España en toda su historia.
Otra cosa que nos llamó la atención fue que la Plaza Mayor se quemó en tres incendios, y la última vez al reconstruirla se quitó un piso. Puede ser debido a los problemas con el suelo mencionados anteriormente.
Hubo varios datos curiosos que nos parecieron interesantes, por ejemplo que el chocolate venía desde América, y por tanto, en España se comía un chocolate más concentrado, en cambio, cuando se exportaba al resto de Europa, la concentración bajaba ya que se mezclaba con agua o leche. O, la historia de los churros, que durante la gran hambruna que pasó el país durante la invasión del ejército de Napoleón, las personas solo tenían harina para comer, y creaban una masa mezclando harina y agua, y después la freían con agua, para que les llenase más ese alimento.
Por último, al acabar la visita en la Plaza de la Villa, nos acercamos a la calle del Codo, donde nos explicó una anécdota de Quevedo, que cuando salía en la noche de Madrid solía acercarse antes de volver a casa a orinar por ahí. Los vecinos cansados de estos actos, colocaron una cruz, y le gritaron por las ventanas “No se mea donde hay una cruz”, que Quevedo respondió “No se coloca una cruz donde se mea”. Esta pequeña anécdota se ha quedado grabada en la historia de las calles de Madrid.
Para tener la experiencia completa, nosotras nos fuimos a comer un bocadillo de calamares. Fue un día increíble que repetiríamos cada lunes.

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