LA VERDAD DETRÁS DE LAS SUPERSTICIONES.

Todos tenemos ese amigo que, si ve un gato negro, se cambia de acera como si el animal fuera a despedirle del trabajo. O esa amiga que dice “toco madera” mientras golpea el mueble más cercano, para que no pase aquello negativo que ha nombrado.

Pero ¿de dónde salen realmente estas supersticiones? ¿Quién decidió que la sal es más peligrosa en la mesa? 

El origen es muy curioso ya que surge de la necesidad humana de dar explicaciones a todo lo desconocido. Los humanos buscábamos patrones para poner fin al caos pero es cierto que se hacía a través de creencias irracionales y rituales. Aunque digamos que no creemos en ellas,  son creencias que seguimos arrastrando como quien guarda una camiseta vieja. La mayoría de supersticiones surgieron principalmente de miedos y creencias que se vivieron y que a día de hoy repetimos casi por inercia.

El terror al gato negro, porque sí, en concreto el negro, comenzó en la Edad Media cuando la Iglesia se vinculó a las brujas y los rituales nocturnos, pero  es curioso porque antiguamente fuera un símbolo de fortuna en el antiguo Egipto. 

La costumbre de tocar madera viene de la cultura celta, consideraban los árboles como un hogar protector y tocarla podía ser de ayuda contra la mala suerte. 

Cuando la sal se cae en la mesa la tensión se palpa en el ambiente, esto se originó cuando este mineral era tan valioso que servía de moneda y tirarlo era imperdonable ¿pero si tirarlo era imperdonable porque si tiras la sal tiras más sobre el hombro izquierdo? Esto surge con el fin de neutralizar el mal agüero ya que es el lugar por donde merodea el diablo.  

En el siglo XVIII se comenzó a considerar antecedente a la mala suerte abrir un paraguas en interiores debido a que el objeto podría ser peligroso y romper lámparas o dar en los ojos… vaya que se considero mal fario lo que tan solo era una imprudencia.

Otra superstición muy conocida es no pasar por debajo de la escalera o de un andamio. La forma que genera la escalera en contacto con la pared es un triángulo, este símbolo representa la Trinidad y pasar por debajo de él podía romper ese “espacio sagrado”. El motivo real es que la mala suerte era que ocurriera una desgracia por que la escalera se cayera.

Podríamos hablar también de los 7 años de desgracia por romper un espejo, esto tiene origen romano. Consideraban que los espejos además de reflejar tu apariencia reflejaba su esencia y que esta se regenera cada 7 años así que si  un espejo se rompía te tocaba esperar al “reinicio espiritual”.

Pero no todo es malo, hay una superstición que es difícil que ocurra pero encontrar un trébol de cuatro hojas es símbolo de protección frente a cosas malignas. Su rareza hace que sea un amuleto natural.

Con los siglos, estas creencias pasaron de ser explicaciones sagradas o medidas prácticas a convertirse en pequeños rituales que mantenemos “por si acaso”, recordándonos que, aunque vivamos rodeados de tecnología, todavía nos gusta conservar un poquito de magia heredada… y algún hábito absurdo del que no estamos dispuestos a renunciar.



Laura Illana.

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